jueves, 13 de febrero de 2014

Importancia de la Farmacia en el sistema de salud español



La farmacia española tiene ante si un reto importante, el seguir siendo un punto de atención sanitaria primordial en el panorama sanitario español y sobrevivir. Para eso es necesario que  se reinvente a si misma y comience a ofrecer servicios diferenciados que tengan que ver con sus principales fortalezas, el conocimiento del medicamento y su cercanía al ciudadano.


La farmacia tiene que aprovechar que se encuentra diseminada por todo el territorio español y que abarca a la mayoría de la población lo cual nos convierte en lideres de opinión. El primer sitio al que acude el paciente es usualmente a la farmacia en búsqueda de consejos y guía. El farmacéutico trata de resolver el problema, ya sea recomendando algún producto o medicamento publicitario, dando atención farmacéutica  explicando la medicación que le ha mandado el médico y asegurándose de que, el paciente, sepa como cumplir con la pauta terapéutica y para que sirve cada cosa, así como también cuando tomarse la medicación y en que condiciones hacerlo para que sea lo mas efectiva posible.

 
También es potestad del farmacéutico verificar que no haya interacciones, que no se dupliquen los medicamentos para tratar la misma dolencia o síntoma y  llevar a cabo labores de farmacovigilancia para que de esa forma se haga un seguimiento de la efectividad y de las reacciones adversas de todos los medicamentos que se dispensan.

La farmacia por este servicio debería obtener una retribución económica acorde al servicio prestado, de esa manera la viabilidad económica de muchas farmacias españolas no dependería en gran parte de la facturación de recetas y del margen que deja el consumo de medicamentos.

También, el farmacéutico debería estar en constante comunicación con el médico en el caso de que se presentarán interacciones o problemas con la medicación prescrita a algún paciente, al fin y al cabo somos considerados por la administración, el sistema de salud y los usuarios como expertos en medicamentos. ¿Por qué entonces no hacemos valer dicha condición para ser interlocutores válidos entre el paciente y el médico cuando existen problemas con la medicación?

También debería manejar la farmacia el servicio de los sistemas de dosificación personalizados a pacientes polimedicados o a pacientes mayores en los cuales se observe que tienen dificultades para cumplir con los tratamientos en las condiciones pautadas por el médico.

En aquellos casos en los cuales la intervención del farmacéutico sea la de dar una opinión sobre un tratamiento, derivar a algún paciente hacia algún servicio como por ejemplo: médico de cabecera, fisioterapeuta, nutricionistas, odontólogos, lectura de informes y exámenes médicos, etc., también deberían ser remunerados.

Bajo esta perspectiva se haría un uso mas racional de  los medicamentos, porque habría un aseguramiento de que el paciente use la medicación prescrita por el médico de manera adecuada, se cumplieran los tratamientos, no se malgastarían medicamentos y  la rentabilidad de la farmacia no dependiera únicamente del margen del medicamento,  por tanto no existiría motivo para que se hiciera presión o cobrara importancia en la venta del medicamento como medio de subsistencia de la farmacia.

Desde luego que dichas retribuciones no tendrían lugar cuando se tratara de consejo farmacéutico para venta de productos OTC, productos de parafarmacia, productos de adelgazamiento entre otros.

Es importante que la administración y los colegios profesionales consideren otras formas de mejorar la viabilidad de la farmacia española mediante la implementación de servicios adicionales que puedan ser remunerados por la administración en el caso de pacientes adscritos al sistema nacional de salud  o de forma privada. También queda como regular quien es el pagador de los servicios farmacéuticos, puesto que todos los asegurados con compañías privadas  también tienen la tarjeta sanitaria de su comunidad.




 


















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